Las hierbas y especias son el alma de su cocina… en Afrodita de Isabel Allende
En esta oportunidad y de mutuo acuerdo, seré yo (Luisa) quién tomará la palabra para relatarles algunas experiencias maravillosas con el mundo de las especias durante mi recorrido por algunos países de Europa.
Desde el comienzo de esta divertida aventura de hacer el blog, mi interés por las especias y condimentos ha crecido de forma exponencial, de tal forma que los estantes de mi cocina comienzan a ser invadidos por múltiples envases repletos de semillas, polvos, hierbas y granos que desprenden aromas penetrantes y despiertan apetitos insospechados. En consecuencia, desde el momento en que mi esposo (Jesús) y yo empezamos a planificar el viaje al viejo continente, uno de mis objetivos era descubrir y recorrer los mercaditos, ventas de calle y tiendas especializadas, que me permitieran el encuentro con sabores raros y desconocidos. En algunos casos fuimos al encuentro y en otros, fueron los sabores de los platos típicos de ciertas regiones, los que nos presentaron el delicioso resultado del uso de los condimentos propios del lugar.
Nuestra primera parada fue en Paris, una de mis ciudades preferidas en el mundo, y una de las delicias que quisiera compartir con ustedes son los macarrones (macaron): un exquisito pastel tradicional francés hecho de clara de huevo, almendra molida, azúcar glas y azúcar normal, que procede del siglo XVIII. Se caracteriza por ser crujiente por fuera y blando por dentro y actualmente se realizan en una gran variedad de sabores, valiéndose del uso de algunas hierbas y especias para alcanzar resultados más refinados, entre ellas la canela, el jengibre, la pimienta de cayena, el jasmín, etc.
Nuestra siguiente visita fue a Annecy, un pueblo hermosísimo de la región de Ródano-Alpes, en Francia.
Denominado la «Venecia de los Alpes», esta ciudad medieval constituye un atractivo histórico y turístico de excepción.
Tuvimos la fortuna de coincidir con un día de mercado y de degustar les exquisiteces típicas de la región. En este mercadito encontramos ventorrillos de especias de todo tipo y para el cocinero más exigente, además de remarcar su uso en embutidos y quesos, como por ejemplo el salami a la pimienta, a las finas hierbas, etc., me llamó la atención constatar las influencias de países árabes y del medio oriente en la variedad de especias para la preparación de platos típicos de esas regiones.

En una tienda especializada «La place aux épices» conseguí una sal gruesa rosada aromatizada con trufas que no pude evitar comprar y cuyo aroma penetrante perfumó las ropas que llevaba en la maleta, para siempre! Estoy ansiosa de probarla, según la recomendación de la dueña de la tienda, en un pescado de carnes blancas o simplemente en unas papas hervidas con un toque de esa sal maravillosa.
Continuamos nuestra ruta hacia Alemania. En Berlín descubrimos el sabor fuerte y suculento de la currywurst o salchicha alemana cocida o asada a la parrilla y acompañada de salsa de tomate y curry en polvo. Se sirve con unos panes típicos alemanes (Brötchen) o papas fritas y sinceramente, las más ricas son las que venden en la calle, acompañadas de una rica cerveza de la región.
En Múnich y Berlín abundaban las galletas corazón de jenjibre o Lebkuchenherzen, que son comunes en los mercados al aire libre durante el Oktoberfest, fiesta de la cerveza a la cual tuvimos la suerte de asistir. Esta fiesta se celebra entre los meses de septiembre y octubre desde 1810 y recibe más de 6 millones de visitantes.
El aroma y sabor de estas galletas es inconfundible, delicioso y están decoradas con frases dedicadas a la persona de tu preferencia, siendo las más frecuentes: te amo, me gustas, para mi chica, abrázame, etc.






Ahora a planificar nuestra próxima gira culinaria…





